Electricidad

El debut de las ERNC, y el consiguiente cambio en la demanda y la oferta, ha llevado a las grandes generadoras a complementar la producción de energía con negocios relacionados, como el de desalación de agua y la transmisión.

La nueva configuración del mundo eléctrico, con la llegada de la energía renovable, ha obligado a las empresas tradicionales de generación a buscar nuevos horizontes, con el fin de defender sus márgenes.

Así, en tres de las cuatro principales generadoras del país: Endesa -hoy Enel Generación Chile-, AES Gener, y Engie Energía Chile, han anunciado en el último tiempo la diversificación de su negocio, ya sea dentro del mismo sector o en áreas relacionadas.

Por ejemplo, en el caso del controlador de Endesa, la italiana ENEL, cuyo foco de inversiones está claramente puesto en el crecimiento de su relacionada enfocada en distribución, Chilectra, en desmedro de la generación. Según han explicado, esto se debe al bajo crecimiento de la demanda eléctrica.

A esto se suma el interés del controlador para modificar la normativa que les impide participar en el negocio de la transmisión, lo cual ha sido solicitado públicamente por el CEO de ENEL, Francesco Starace.

En tanto, desde AES Gener tienen en la mira el negocio de la desalación -lo que incluso podría hacerse con terceros- y potenciar el uso de baterías.

En la misma línea, Engie Energía Chile -ex E.CL- anunció en el pasado press day que optarán por diversificarse y apuntar a la entrega de soluciones integrales, además de seguir avanzando en posiciones dentro del mercado de transmisión.

“El mundo está cambiando y nosotros vamos en esa dirección. Estamos apuntando a un modelo de energy management, a llevar al cliente sus necesidades de agua, que es muy intensiva en energía eléctrica, y que en si es una oportunidad para empresas como la nuestra”, dijo en aquel entonces el vicepresidente comercial de Engie Energía Chile, ex E-CL, Enzo Quezada.

Según explican desde el gremio Generadoras, este fenómeno está directamente relacionado con la nueva realidad que enfrenta el mundo eléctrico. “Lo que estamos viendo en el mundo es una transición energética relevante, tanto en la demanda como en la oferta”, explica el vicepresidente ejecutivo del gremio que agrupa a las principales generadoras del país, Claudio Seebach.

Y agrega: “avanzar en electricidad es mucho más que hablar de la tradicional generación, distribución y transmisión; hay muchas sinergías y elementos que convergen entre ellos, la digitalización, la discusión sobre cómo se gestiona la demanda y esa transición energética es la que obliga a repensar los modelos de negocio”.

Y uno de los rubros donde se va visto interés es en la transmisión. “He visto interés de las generadoras en participar en transmisión. Participar en distribución es bastante más complejo, porque salvo que se comprara una distribuidora, uno no ve mucho”, señala el director ejecutivo de la Asociación de Empresas Eléctricas, Rodrigo Castillo.

La única de las cuatro mayores generadoras que no tiene planes de avanzar hacia nuevos negocios es Colbún, que han reiterado su compromiso por seguir en el mercado donde son el tercer mayor competidor.

Baja Rentabilidad

Parte de lo anterior se explica por las bajas rentabilidades que el negocio de la generación proyecta a futuro, como consecuencia de la inclusión de renovables y la mayor cantidad de actores en el sector.

“A la luz de los resultados de licitaciones de energía celebradas recientemente en toda una variedad de países latinoamericanos – Perú, México, Argentina y en particular Chile- está claro que las centrales o proyectos adjudicados han basado sus ofertas en unas estimaciones de rentabilidad sobre el capital invertido inferiores al 10%. Hasta hace un poco más de un año todos los nuevos inversionistas en proyectos energéticos, y entre ellos ERNC, buscaban Tasas Internas de Rentabilidad (TIR) superiores al 10% o incluso al 15%”, explicó el jefe de estudio de Antuko, Valentín Abinet.

Para el experto, la alta concurrencia del último concurso eléctrico en el país, donde participaron más de 50 empresas, “ha empujado a la baja las expectativas de TIR”.

Y, a su vez, dicho fenómeno se ha dado por la alta cantidad de capital disponible; recursos que están buscando los proyectos de energía, porque son percibidos como activos de bajo riesgo que proveen flujos financieros estables a largo plazo.

19 de diciembre de 2016