Paneles DIE

La energía solar, antes tan costosa que sólo tenía sentido económico en las naves espaciales, se está volviendo lo suficientemente barata como para llevar al carbón y hasta a las plantas de gas natural a salir del negocio más rápido de lo previsto.

Esa es la conclusión de un pronóstico de Bloomberg New Energy Finance sobre la evolución de los mercados de combustible y electricidad para 2040. El grupo de investigación estimó que ya rivaliza con el costo de las nuevas plantas de carbón en Alemania y Estados Unidos y que para 2021 lo hará también en mercados de rápido crecimiento como China e India.

La hipótesis sugiere que la energía verde está arraigándose más rápido de lo que anticipan los expertos. Eso significaría que la contaminación mundial por dióxido de carbono a partir de combustibles fósiles podría disminuir después de 2026, lo que contrasta con el pronóstico de la Agencia Internacional de Energía, que prevé que las emisiones aumentarán constantemente durante las próximas décadas.

“Los costos de las nuevas tecnologías energéticas están bajando tanto que es más una cuestión de cuándo que de si”, dijo Seb Henbest, un investigador de BNEF en Londres y autor principal del informe.

El informe también determinó que hasta 2040:

China e India representan los mercados más grandes para la generación de nueva energía y atraen US$4 billones, o cerca de 39 por ciento del total de la inversión en la industria. El costo de los parques eólicos marinos, hasta hace poco la tecnología renovable más cara, declinará 71 por ciento, haciendo de las turbinas marinas otra forma competitiva de generación. Al menos US$239.000 millones se invertirán en baterías de iones de litio, convirtiendo los dispositivos de almacenamiento de energía en una manera práctica de mantener el suministro de hogares y redes eléctricas de forma eficiente y de difundir el uso de los autos eléctricos. El gas natural atraerá US$804.000 millones, lo que supone un 16 por ciento más de capacidad de generación y hará que el combustible sea fundamental para equilibrar una red que depende cada vez más de la energía que procede de fuentes intermitentes como el viento y la luz solar.

Las conclusiones de BNEF sobre las energías renovables y su impacto en los combustibles fósiles son más dramáticas. La electricidad producto de paneles fotovoltaicos cuesta casi un cuarto de lo que costaba en 2009 y es probable que baje otro 66 por ciento en 2040. El viento en tierra, cuyo precio ha bajado un 30 por ciento en los últimos ocho años, caerá otro 47 por ciento para el final del horizonte de pronóstico de BNEF.

Eso significa que hasta en lugares como China e India, que están instalando rápidamente plantas de carbón, la energía solar comenzará a proporcionar electricidad más barata para principios de 2020.

“Esos puntos de inflexión llegan antes de lo previsto y es innegable que la tecnología resulta más barata de lo que pensábamos”, dijo Henbest.

Fuente: El Mostrador

22 de junio de 2017